Ereaders: mi experiencia

Desde hace años quería un ereader, pero me era imposible comprarlo. Hace alrededor de un año, gracias a un regalo de cumpleaños, pude finalmente hacerme con uno.


¿Qué ereader compré?

Elegí el Nook simple touch —un dispositivo que está discontinuado— desarrollado por Barnes and Noble. Tiene una pantalla táctil de 6 pulgadas de tinta electrónica. Tengo la versión sin glowlight porque, honestamente, no suelo leer de noche.

Por muchas razones, no quería un Kindle. La principal era que la mayoría de los ebooks que se comercializan en Argentina están en formato epub, que el Kindle no soporta y, aunque se pueden convertir, me parecía que iba a ser muy molesto, así que preferí elegir un equipo que si lea estos archivos.

La primera vez que ví el Nook simple touch fue en un video en YouTube, que no tenía nada que ver con ereaders. Una youtuber mostraba su lector electrónico y me pareció muy estético. Me puse a investigar y mirar reseñas en Youtube —amo esta plataforma—, entonces, cuando tuve el dinero, ya estaba muy segura de cuál iba a ser mi elección.

Mi experiencia

Al igual que sucede con muchos otros dispositivos “nuevos”, me llevó un tiempo acostumbrarme a las diferencias entre la lectura analógica y la digital.

En un principio, me costó adaptarme a la forma de visualizar las páginas leídas. Me daba ansiedad no poder “calcular” cuantas hojas me faltaban para terminar el libro, a pesar de que el dispositivo te indica en qué número vas. Es algo difícil de explicar y tal vez para muchos no tenga sentido. Pero para alguien que leyó siempre (y mucho) en papel, ese salto puede ser complicado.

Por eso empecé leyendo libros cortos. Recuerdo que el primero que leí fue “El diario de Adán y Eva” de Mark Twain, que además es muy entretenido e hizo que me olvide de la barra de progreso.

El resto, fue mucho más fácil. Poder cambiar la tipográfia (aunque haya un número limitado de opciones) y el tamaño de la letra me parece una ventaja enorme. Hay días en que siento que mis ojos están muy cansados entonces aumento el tamaño de la fuente. El resto de los días, elijo un tamaño más pequeño.

Hace casi un año que tengo el Nook y ahora no me puedo imaginar leyendo de otra forma. Si bien hay cosas del papel que extraño —como buscar algo que me buscó sabiendo más o menos a qué altura de la página estaba— creo que estos dispositivos tienen muchas ventajas, sobre todo para alguien que lee mucho (en mi biblioteca física ya no tengo espacio; mientras que en la digital puedo almacenar miles de libros en un pequeño dispositivo).

Ustedes ¿prefieren la lectura en papel o en digital?

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